Lopera Bike

domingo, 12 de agosto de 2018

XXI Edición 101 de la Legión de Ronda ( 2ª Participación)


Llegada a meta

Domingo día 7 de Enero de 2018, 10 am horas, empieza la inscripción para la 101. Imposible entrar en el sistema, está totalmente colapsado. Guasap a tres bandas, Paco, Elu y yo. No entro? imposible? colapsado?. Pasan los minutos, se acelera el pulso y no conseguimos ni siquiera entrar a la web. Son las 10:15 am, tiro la toalla, ya es muy tarde para conseguir plaza. Pese a ello hago un nuevo intento. Joder entro en la web! hostia entro en la inscripción! de nuevo se acelera el pulso, el ordenador empieza a trabajar y .... PLAZA ASIGNADA. Rápidamente guasap, TENGO PLAZA!, al momento Paco, YO TAMBIÉN !. Desafortunadamente Elu no consigue plaza y entra en la reserva, presagio de lo que iba a ocurrir meses después.

Este año sería nuestra segunda participación, por lo que decidimos variar un poco la preparación, y apuntarnos a la Maratón Guzman El Bueno, que se celebraría el 7 de Abril, justo un mes antes de la 101, y que serviría de una buena puesta a punto ( http://mtblopera.blogspot.com/2018/04/xiv-guzman-el-bueno-lopera-bike.html). Lamentablemente aquí fue cuando Elu supo que en caso de obtener plaza en la reserva no iba a poder participar por sus problemas de espalda, así que la XXI edición de la 101 la haríamos solo Paco y yo.

En esta ocasión conforme se acercaba la fecha, fuimos mas precavidos en evitar caídas o lesiones como las producidas el año pasado, que nos condicionaron la prueba. Este año afortunadamente llegamos los dos sin ningún tipo de lesión.

Viernes día 11 de Mayo, llega el día de partir hacia la prueba. Sobre las 16 horas salimos los dos dirección a Ronda, con un tiempo soleado y ni frío ni calor. Paco decidió variar el itinerario del viaje e irnos por Cordoba-Lucena. En esta ocasión pocos bikers nos encontramos en el camino.

Llegada a Ronda

Llegamos por fin a Ronda sobre las 19 horas, y como el año pasado, se nota nada mas entrar el ambiente de la prueba, con las calles repletas de bikers y marchadores. Conseguimos aparcar en el mismo lugar que en 2017 y directamente nos dirigimos hasta el pabellón, donde entregamos las bicis, en el parking habilitado para tal efecto, recogimos la camiseta conmemorativa de la prueba, y además de Paco el dorsal. Cuando nos disponíamos a irnos para la pensión ( esta año pasamos de pernoctar en el Parador de Ronda a la pensión Ronda Sol ), me llama mi compañero Vicente. Venia de camino y creía que no iba a llegar a tiempo para recoger dorsal. Así que vuelta al Pabellón, y a la cola de incidencias. Gracias a las nuevas tecnologías y el buen a hacer de la Legión, pude recoger el dorsal, camiseta y bolsa de mi compañero, aunque me costara volver al pabellón de nuevo, pues el  pasaporte legionario no lo habían incluido, y es indispensable para poder hacer la prueba. Destacar de nuevo la magnífica organización, compromiso y predisposición de todos los miembros de la Legión, que hacen de esta prueba algo diferente, así como de los miles de personas, vecinos de Ronda y alrededores, por su calor y apoyo durante todo el recorrido.

Parking bicicletas

Entrega de dorsales pabellón

Ya con todo solucionado fuimos a coger la habitación de la pensión, y enseguida a la Alameda del Tajo, llena a rebosar de participantes, familiares y curiosos, que no paraban de mirar y comprar en los diferentes stand repartidos por toda la Alameda. Tras dar unas vueltas por los diferentes stand, nos ponemos en cola para cenar, en las carpas montadas por la organización, y posteriormente buscar asiento, tema difícil, pero que conseguimos finalmente en unas escaleras, justo cuando entraba la banda de cornetas de la Legión. Este año, la pasta estaba mucho mejor, y había de sorpresa ensalada César.





Tras la cena, repaso de nuevo a los stands, y presenciamos en primera plana los tradicionales fuegos artificiales, acompasados previamente por la banda de musica de la Legión. Tras ello, esperamos a mi compañero Vicente para entregarle su dorsal, nos hicimos unas fotos en la meta, y vuelta a la pensión y a descansar para la prueba.



Son las 7 am, y nos levantamos en una mañana que amaneció con lluvia muy fina, dejando las calles mojadas y frescor en el ambiente. Para nosotros perfecto, mejor que calor. Hemos descansado perfectamente, aunque en la pensión se oye hasta la respiración de los huéspedes, pero para nosotros es fundamental poder dormir. Otra cosa es lo de las aguas mayores. El desayuno de la pensión es en una cafetería frente a la misma, por lo que decidimos entregar las llaves y posteriormente del desayuno irnos directamente para la salida. Llegamos los primeros a la cafetería pero al instante empezó a llenarse de bikers. Dimos cuenta de un buen café con tostadas, zumo de naranja, incluido en el precio de la pensión, y a continuació para el coche a dejar las mochilas y recoger la bici del pabellón.



Llegamos al campo de futbol a las 8:30 am. Entramos, y vemos la enorme cantidad de bikers que hay ya apostados en la salida. En esta ocasión sin hacer cabriolas, V invertidas etc, conseguimos quedarnos en un sitio similar al del pasado año, mas o menos a mitad de la primera curva con unos 2.000 bikers delante nuestra. En fin no nos queda otra, que esperar al inicio de la prueba.



Esperando la salida

A las 10 am, se da inicio a la XXI Edición de la 101, previo discurso del General Jefe de la Legión, y los salves y vivas correspondientes. Nosotros pasamos por el arco de salida antes que en 2017, sobre 10 minutos después de que lo hicieran los primeros.

Atravesamos Ronda, con cientos de personas animando por todas las calles, y muchos bikers apretando para ganar posiciones. A diferencia de 2017, en esta ocasión Paco y yo, si que ganamos posiciones, aunque no íbamos a cuchillo, pero si que cogimos un ritmo alegre que nos hizo llegar a la neutralizada mucho mejor que el año pasado.

Atravesando Ronda


Llegamos al km 8 aproximadamente y se realiza el agrupamiento para dar inicio realmente a la prueba, y en el primer camino y pendiente, el primer tapón de siempre y las primeras averías, algunas irreparables, como un biker con la patilla del cambio trasero rota. Vuelvo a repetir lo que comenté el año pasado, sin faltar al respeto a nadie, el mantenimiento de algunas bicis y su estado, es lamentable. Aquí empezamos a adelantar a algunos bikers. Este año la organización nos tenía dos sorpresas, la primera la íbamos a sufrir pronto, al entrar en Navetas. En un arroyo que había que pasar por un puente de madera y subir un cortafuegos, se montó lo mas grande. Mas de 30 minutos de tapón, que algunos listillos querían adelantarse a la enorme cola que existía, con el abucheo de los miles de bikers allí presentes. Este año no se pasaba por el Circuito Ascari, por lo que no pudimos ver y escuchar los coches de competición como en 2017. Saliendo de Navetas, primera caída importante, con ambulancia incluida.

Taponazo en Navetas

Llega el kilómetro 38, llegada a Arriate e inicio de subida de unos 5 km, hasta el Cortijo del Polear.
Coincidimos con unos bikers de Sevilla, uno de ellos nos comentó que su suegra era de Jaén. Con ellos hice el trenecito, mientras Paco en mejor estado de forma iba metros delante. Eso iba a ser lo normal en toda la ruta. La subida aunque con no demasiada inclinación pero si con bastantes  piedras en la pista, provocó alguna caída y enganchones. Aquí, como en todas las subidas adelantamos a muchos bikers hasta llegar al avituallamiento.

Tras la parada y hasta Alcalá del Valle, el terreno era favorable, la gente va a mucha velocidad y las caídas se suceden, de nuevo con ambulancias, seguramente con roturas de clavículas. Llegamos a Alcalá, en esta ocasión rodeamos la localidad, y previa entrega de gel por parte de los legionarios  nos encontramos con la temida rampa de hormigón. Este año si, y no se me olvida encender la gopro, para inmortalizar la subida.



Nuestro próximo objetivo, era el avituallamiento de Setenil, con terreno descendente y favorable, aunque me pareció un itinerario diferente al año pasado. La entrada a la localidad gaditana, como ya pudimos comprobar en 2017 es una auténtica pasada. Sus casas bajo la montaña, y cruzar la zona de tascas con todo el mundo gritando y animando, pone la piel de gallina.  Llegamos al avituallamiento, donde comimos el típico sandwich de york y queso con chocolate y fruta.


Setenil de las Bodegas

Tras reponer fuerzas y hacernos una fotillo, reiniciamos la marcha y como no, en subida. El próximo objetivo era llegar al avituallamiento de Chinchilla, que sería el punto kilométrico 65 aproximadamente. El último tramo de casi 7 km similar a la subida del Polear, costó un poquito mas, pues el sol empezó a calentar. En el avituallamiento, comemos algo, rellenamos agua y de nuevo en marcha.



Llega la bajada hasta el acuartelamiento de la Legión en el kilómetro 75. Miedo ma daba ver como nos pasaban algunos bikers. Normal que hubiera caídas y algunas como he comentado con consecuencias importantes. Pensaba que los frenos iban a reventar por el fuerte olor a quemado que rezumaban. Espectacular bajada sin duda, en la que los frenos juegan un papel crucial. Llegamos al acuartelamiento con mucho adelanto respecto a 2017, además del ritmo, porque este año llegamos con menos kilómetros al no pasar por el circuito Ascari. Aquí había comida, pero nosotros como en 2017 no paramos a comer, así que tomamos algo de fruta, nuestras barritas, rellenamos agua y de nuevo en marcha.

A partir de aquí llega lo mas duro, sin duda. Primer objetivo, la subida a la Ermita. Empezamos la ascensión, Paco se me escapa, no puedo seguir su ritmo, y mas cuando el cuadriceps izquierdo me da una amago de calambre. Sin parar y sin seguir pedaleando aflojo e intento estirar. Continuo y al poco rato otro amago de calambre, en esta ocasión con mayor intensidad. Hago lo mismo y continuo hasta llegar al tramo imposible de escalones y piedras. Tramo de 500 metros andando, que aprovecho para tomar magnesio y un gel. Terminado el tramo duro, nos volvemos a montar en bici hasta que por fin llegamos a la Ermita, donde Paco ya me estaba esperando.




Emprendemos la bajada a la  Ermita. Este año con muy mal sabor de boca, ya que cogí unos cuantos bikers que iban muy muy lentos, no me atrevía a adelantarlos, por lo que realicé una pésima bajada. Pero indicar que la bajada es increíble y preciosa. Lástima no encontrar ninguna foto nuestra de la misma.

Y aquí llegaba la segunda sorpresa de la prueba, nada mas terminar de bajar la Ermita, subida inédita al Monte Hacho. Ya el inicio de asfalto en Montejaque es tremendo, y el resto hasta la cima, un reguero de bikers mayoritariamente a pie. Nosotros a nuestra marcha, yo con máxima cadencia para evitar los calambres, y Paco a su ritmo delante de mí. Llegamos hasta la cima, con un tramo final de olivos, en el que un legionario animaba a todos los participantes "engañándonos" con que quedaban solo 100 metros de subida. Le faltaba un cero por lo menos. Llegamos a la cima, y nos encontramos una bajada inédita hasta volver a Montejaque, espectacular, con unas vistas impresionantes, pasando  por mitad de sus  calles sinuosas, en una vertiginosa bajada.



Llegamos al avituallamiento de Benaojan, donde repusimos fuerzas, sobre todo yo, para evitar los calambres al menos hasta llegar a La Manía. Iniciamos la subida del sendero, en la que en breve pusimos el pie a tierra, es el peor tramo de la prueba en mi opinión por no ser ciclable para la inmensa mayoría. Tras reanudar la marcha en bici, Paco de nuevo se fué y al primer esfuerzo, de nuevo un calambre. En esta ocasión si que tuve que bajarme de la bici, y estirar un poco. Tomé de nuevo un gel, y durante un par de kilómetros alterné bici y caminata, estirando de vez en cuando, para ya en bici llegar hasta el avituallamiento.





Llegé al avituallamiento del cortijo de la Manía, aparentemente mejor de los calambres, y donde comimos un par de napolitanas,  algo de fruta y aquiarius. Tras la parada, una buena bajada, muy peligrosa por la cantidad de gravilla suelta. De nuevo muchas caídas. Subida a la Muela, en la que Paco se encontró con un conocido, y bajada hasta las faldas de Ronda. Momento en el que ya somos conscientes de que vamos a ser de nuevo finisher, salvo hecatombe, accidente o que me diera un calambre que me dejara tieso del todo.

Legamos a la cuesta del cachondeo.  Paco se adelanta,  yo empiezo con miedo por los calambres. Primer tramo hasta la curva de izquierdas duro, pero superado. Empieza el tramo en bajada que se agradece, hasta que de nuevo empieza el tramo empedrado. Sigo para arriba, y oigo una voz. Es Paco. Se acuerda que el año pasado no paramos para hacernos una foto con el puente del Tajo al fondo . Este año hacemos foto, e inmortalizamos el momento. Reanudamos la marcha, y ya sea porque me recuperé con el magnesio o los geles, o por la parada para la foto, subimos la cuesta y llegamos a Ronda perfectamente.





Cruzamos Ronda, y como en todo el recorrido cientos de personas animando sin parar. Poco antes de cruzar el puente nos percatamos de un accidente. Un grupo de bikers ( todos con su misma equipación ) y un compañero tirado en la acera. Tiene pinta de enganchón fortuito y caída. Seguimos cruzando Ronda y pese a vivirlo el año pasado, la emoción es indescriptible, un nudo en la garganta, cientos de personas animando, algún aficionado grita "Lopera". Vamos a entrar a la Alameda, hacemos hueco, los dos en paralelo, veo el cronómetro y no me lo creo, pasamos por meta en 7 horas 56 minutos, por las 9 horas y 3 minutos de 2017, con la subida al Hacho y los calambres de los últimos 25-30 km incluidos.

Nos cuelgan las medallas de finisher, la sudadera, y vamos a entregar las bicis al parking para comer. Con una enorme alegría, degustamos un buen filete de ternera empanado, nos hacemos fotos, llamamos a la familia, y gozamos del momento, entre cantidad de bikers finisher. Este año no vimos llegar al primer clasificado runner.




Después de comer, recogemos las bicis, y nos hacemos una foto en los aledaños de la Plaza de Toros de Ronda, como hicimos en la edición anterior. Ahora queda, lo peor, volver al pabellón, ducharnos, recoger las mochilas, montar las bicis, y de vuelta para Lopera, con llamada al compañero Elu, para comentar como había ido el día. En esta ocasión hicimos el trayecto prácticamente de día. Se nos hizo de noche ya en Córdoba.



Por fin a las 11 am del Domingo 13 de Mayo, llegamos a Lopera, menos cansados, con mucha hambre y contentos de como se había desarrollado la prueba, pese a los calambres, pero con una alegría enorme de acabar los dos esta mítica prueba, acordándonos, como no de nuestro compañero Elu, precursor y culpable de meternos esta prueba en el corazón.

Este año, ya llevamos la Guzman, la 101, y si Dios quiere terminaremos en Octubre con el Desafio Sierra Sur, que será nuestro estreno en esta prueba, como siempre sin afán competitivo, simplemente para intentar acabarla.



El año que viene MAS

domingo, 1 de julio de 2018

Crónica Ruta Castillo Espeluy



Estrenamos ruta oficial, con la visita al Castillo de Espeluy, y con una buena participación de socios del club, en concreto 9, que nos dimos cita como de costumbre a la 7 am en los jardines del Cuartel de la Guardia Civil.

De este modo, en una mañana mas propia del mes de Abril, y no de Julio, fecha en la que estamos, tras debatir por donde ir a hacia Arjona, y dado que Paco Medina que tras la 101 de Ronda era la segunda salida que hacía, se decidió ir por la Ctra Andujar y Arjonilla. Así que a un ritmo suave subimos la cuesta del Saetal, el tramo de la nacional vieja y la posteriormente la subida hasta Arjonilla.



Saliendo de Arjonilla, nos percatamos que faltaban 4 ciclistas. Tras esperarlos y preguntar, el motivo era bastante sencillo, Chueco hizo un "Dumoulin". Tras las risas pertinentes, llegamos a Arjona, cruzando por medio del pueblo y buscando la localidad de Lahiguera, con su tramo final, que se atraganta y que es pesado como él solo. Aquí en lugar de bajar hasta Villanueva, introducimos la novedad de ir hasta Cazalilla, por un camino asfaltado en perfectas condiciones, con una primera rampa tras una bajada pronunciada que picó bien en las piernas. El resto hasta Cazalilla, un tobogán de subes y bajas.

De Cazalilla, nos quedaba un tramo rápido de 4 km hasta la Estación de Espeluy, para posteriormente otros tantos kilómetros en ligera subida hasta la propia localidad, donde nos recibieron unos jóvenes que ya estaban preparando el partido de España en el mundial ( por cierto penoso espectáculo el de España en este Mundial, una cutre Rusia nos manda a casa). Llegamos así Castillo, y tras foto de rigor, con un viento que ya hasta Lopera nos daría de cara, nos dirigimos para Villanueva, donde realizamos el desayuno de costumbre en el bar SISI.



Tras reponer fuerzas, iniciamos el tramo rápido hasta Andujar, con la molestia del aire, y Paco bien arropado sin dar un mísero relevo, cuando su bici pinchó. Tras romper el gusanillo del primer repuesto y dejarle inservible la bomba a Antonio Torres, finalmente consiguió poner otra recámara, aunque ya no había fuerza para inflarla suficientemente.



Llegamos a Andujar, bordeando por la vía de servicio para pasar por El Sotillo, con otra parada, en esta ocasión de Antonio Pedrosa al notar unos ruidos en su bici. Tras farsa alarma, subida tranquila al Montecillo  y posterior bajada rápida, para acometer el tramo final hasta Lopera, pesadísimo en todas las rutas de vuelta.

Llegamos a Lopera a las 11.45 am tras 100 km y 1.100 metros de desnivel, llegando al Batachá a tomar unas cervezas SIN fresquitas, y plantear la ruta del próximo fin de semana, tras charlas y tertulias varias.



Se ha decido para el próximo Domingo a las 7 am la siguiente ruta: Lopera-Torredonjimeno¨El Berrueco-Arjona-Lopera

PD.: Un "Dumoulin" es cuando en medio de una ruta ciclista te da un apretón que te cagas las patas abajo, tirando la bici en la cuneta y saliendo por patas bajo un olivo o similar.





domingo, 3 de junio de 2018

1ª Ruta Oficial 2018 CC Lopera Bike



Como todo llega en esta vida y tras un periplo sin contar con ella, y tras múltiples peticiones, expectación a doquier, e innumerables solicitudes, cuadre de calendario, ajustes de horarios y días apropiados para la misma, reuniones, cancelaciones, etc, etc, etc, por fin llegó la primera ruta oficial del año.

Y como no podía ser de otra manera, 6 bikers de nuestro club ( Diego, Pepe, Bartolo, Elu, Antonio Torres y un servidor), junto con los indestructibles "junior " Antonio  y José Antonio, que aunque oficialmente no pertenezcan al club, merecen mención especial por participan como el que más en las actividades que se proponen, nos dimos cita a las 8 am, aunque alguno con problemita de última hora nos dio caza unos kilómetros ya empezada la ruta, para de esta manera dar comienzo a la temporada de rutas oficiales.



Así que con una mañana fresca por las lluvias que cayeron el día anterior, buscamos la primera tachuela de la jornada subiendo el Montecillo, previa crema calentadora de piernas como es la subida al Saetal, típica en nuestras salidas, para a continuación subir hasta Marmolejo, donde tras cruzar por la churrería reservamos mesa para nuestros compis que en breve llegarían para degustar los estupendos churros y mejor chocolate de nuestra paisana. Al que tampoco vimos fue al "presi" con el que quedamos allí, pues como se cae de la cama el muy jodío, llevaba desde la 7 am dando pedales. 



La ruta transcurría en una excelente mañana y mejor ambiente entre los participantes, tal que Bartolo se calentó, se animó, y se pegó una pedazo de escapada al estilo Froome, en solitario desde Marmolejo hasta el eucalipto de la Encarná. Destacar la subida del arroyo Corcomé, con ese fresquito que hacía y ese olorcillo a sierra, daban ganas de pedalear y pedalear. Paramos en la Encarná y apareció el "presi perdido", con su MTB,  pues la flaca ha pillado el resfriado qué él cogió la semana pasada. Destacar el pedazo de tostada con jamón ibérico que se metieron unos pocos del grupo, para caerse la babilla, simplemente espectacular.



Tras ibéricos y demás bichos, como lo estábamos pasando bomba, e íbamos relajados y en plan guay, decidimos por unanimidad, llegarnos a Montoro y ver un poquito del rally que allí se estaba celebrando. El "presi perdido" como iba dopado con la MTB, una hora más y 25 km mas,  y las patitas doloridas, decidió volverse para Lopera por la Fuensanta. El Rally, vaya chulería, vaya trompos que hacían los cochecitos y vaya petardazos daban algunos. Allí en el puente del río viendo salir coche tras coche, y lo que no era coche, nos podíamos tirar la mañana entera, por lo que reincidamos la marcha.



De nuevo por unanimidad, y a petición de Bartolo decidimos modificar de nuevo la ruta y con el beneplácito de todos, se decidió subir hasta Bujalance en plan trenecito tras Pepe, que dicho sea de paso, nos quitaba el aire de frente que ya empezaba a molestar. En principio lo intentamos con Bartolo, pero se quedó sin carbón y tuvimos que cambiar al makinista. Es broma, Bartolo se ha portado como un auténtico mákina. Cuando se pille su nueva bici, que venga el valiente y tire tras él.



De Bujalance al cruce de Lopera, eso fue un rally a dos ruedas. A mi no me hace gracia esa carretera,  principalmente por el tráfico, y mi intención era pasar lo antes posible, así que CRI Bujalance-cruce Lopera, con RP y RP en el Strava, aunque no fue individual sino dual, pues llevaba a mi Jr pegado como una lapa, pero sin dar relevos el muy...

En el cruce nos reagrupamos todos, y ya soltando piernas realizamos los últimos kilómetros de la ruta, suaves, en buena sintonía, comentando las andanzas de la misma, sin pinchazos, averías y con muy buenas sensaciones por parte de todos los participantes.



Finalmente llegamos a Lopera, y en el Batachá aquellos que podían y les apetecía se pararon a tomarse un merecido refrigerio, coincidiendo allí con otros miembros del club que habían finalizados sus rutas.

En resumen, excelente mañana para la práctica del ciclismo, muy buen compañía, una ruta muy compensada en cuanto a kilómetros&desnivel, algún Fittipaldi por la carretera, en concreto dos, uno que me adelantó a menos de 1,5 m y otro adelantando en recta frente a mi, sin esperar a cruzarse conmigo. Mucha mucha precaución compañeros.



La semana que viene en principio el sábado hay ruta NO oficial Adamuz-Caballón-Villanueva-Adamuz, y el Domingo la ruta oficial programa. No obstante como siempre se avisará y comunicará por el guasap del club.

LA SEMANA QUE VIENE MAS

PD. Destacar varias cosillas que se me olvidaban.

Paco y Pepe Casado, con el guía Medina realizaron la ansiada ruta del Pincho que tantas ganas tenían en hacer, y lo consiguieron. 

Por otro lado Antonio Pedrosa en una de sus maratonianas rutas, subió esta mañana también a la Pandera, con inicio y fin desde Lopera. Vaya paliza. 

Y por último lamentar que nuestro compañero Lolo no pudiera tomar partida de la prueba La Indomable que se disputó ayer en Almería, debido a una fuerte gastroenteritis que padeció la noche anterior a la prueba. Ánimo Lolo, el año que viene será, y si se puede te acompañaremos.












domingo, 15 de abril de 2018

VI Día del Club - CC Lopera Bike



Esta mañana 26 socios del CC Lopera Bike, hemos celebrado nuestro día del club, como anualmente hacemos desde nuestra constitución en 2012.

De esta manera, en una mañana que amaneció nublada y algo fresca, para la fecha del año en la que nos encontramos, todos los socios participantes, a las 9:30 am nos citamos en los jardines del cuartel de la Guardia Civil, para dar comienzo a la ruta planificada.

Previamente, nos fuimos al castillo, para realizarnos la foto de grupo, pues hace tiempo no nos juntamos un número de socios tan amplio. Allí con ayuda de Moises inmortalizamos el evento, como de costumbre en la puerta falsa del Castillo de Lopera.

Foto de grupo en el Castillo de Lopera

Acto seguido, iniciamos la ruta, que nos llevaría por la carretera de Cañete, hasta el cruce de los ochos, para seguir hasta Villa del Río por el francés. Tramo en el que se produjo el pinchazo de Jr, que no pudimos arreglar debido a que no había recamaras de 26" ( las 29" se han implantado del todo), parando en varias ocasiones para inflar la rueda, hasta que José Caro nos proporcionó una recámara de 26, aprovechando el paso por Villa del Río. 

Cruzando el puente del salao

Mientras solventábamos la avería, el grupo hizo un tour por las calles de Villa del Río, al termino del cual ya todos juntos reemprendimos la marcha por la vega hasta Marmolejo. Aquí Paco Medina, que está TOP, estiró el grupo y puso una marcha de bombero total hasta el puente de la autovía donde nos reagrupamos.



Iniciamos el tramo final hasta Lopera, y por la trocha, un malentendido causa un choque entre Pepe Luis y Bartolo, con la caída de ambos y la rotura del gusanillo de la bici de Pepe. De nuevo parada para reparar y en breve reinicio de la marcha por la antigua nacional,  en un grupo bien estirado, hasta llegar de nuevo al punto de partida, donde nos reagrupamos.

Avería de Pepe Luis

Vuelta por las calles de Lopera, a fin de lucir publicidad, pues hay que agradecer la colaboración de nuestros patrocinadores, con destino al Batachá donde poníamos punto final a la ruta e iniciamos la parte lúdica de nuestro día del club.

Empezamos con los primeros refrigerios, cuando el "presi" nos sorprende con unos regalos para los 3 primeros clasificados en la clasificación de participación en rutas oficiales, Pedro Chueco, José Quero y Antonio Bruna.

Ganadores participación rutas oficiales

Buen ambiente, buenas tapas y cerveza fresquita, salvo para los junior, off course, que se tradujo en que el tiempo pasara voraz, aunque para algunos, le pillaron el gusto al lugar y mientras escribo estas líneas siguen dándole a la lengua.

En resumen, como de costumbre, bonita jornada, con una buena participación y que esperamos repetir el año que viene.

sábado, 14 de abril de 2018

XIV Guzman el Bueno Lopera Bike



El año que viene hacemos la "Guzman". Con estas palabras, entre Paco, Elu y yo, realizadas un 13 de Mayo de 2.107, volviendo de terminar nuestra primera 101 de La Legión en Ronda ( Paco y Yo), y la tercera para Elu, se iniciaba nuestra primera participación en esta la que sería la XIV edición de  la Guzman el Bueno.

A esto que Lolo, que ya la había hecho por 3 ocasiones, como buen cordobés que es, aunque sea un carretero, se une a la tercia, y un poco mas tarde un culipardo de los buenos como es Juanjo, se anima a participar también. 

Así que tras un otoño lluvioso y necesario, en el que el rodillo ha sido el protagonista, nos presentamos a esta Guzman, con una cortita preparación ( salvo Paco y Juanjo que van sobraos), pero la cual creemos suficiente para realizar la prueba de una manera aceptable.

Quedamos a las 7 am en el Batacha para irnos en dos coches. Paco y Juanjo se retrasan. No llueve, de  momento. Veinte minutos tarde aparecen los mákinas y partimos hacia Cordoba. Por El Carpio las primeras gotas de agua se hacen notar en el parabrisas, y lo que vemos a los lejos, por la sierra, no hace mas que confirmar que nos vamos a mojar.

Llegamos a la salida de la prueba, y ya notamos el ambiente ciclista por todos lados. Buscamos aparcamiento, y como llueve, tenemos que prepararnos dentro de los coches. Previamente descargamos las bicis. 



Coincidimos en el aparcamiento con unos vecinos de Andujar. Son las 8:30 am, y decimos irnos para el cajón de salida, una hora antes del inicio. Pasamos por el camión de Orbea, preparando la bici para el Pro Alberto Losada, uno de los favoritos para ganar la prueba. Nos colocamos y poco a poco van llegando ciclistas tras nosotros. Finalmente estamos a mitad de pelotón en la salida, no está mal.

La espera de una hora hasta la salida, se hace larga, mas con la leve llovizna que cae, y la sensación  de frío por la brisa. 

Son las 9:25 am cuando pasa a nuestro lado Alberto Losada, dirección a la cabeza del grupo para tomas la salida.

A las 9:30 am en punto, dio comienzo la prueba, cruzando la ciudad anfitriona, en busca del canal  del Guadalmellato dirección a Alcolea. Nos sorprendió en este inicio, como los participantes apretaban buscando posiciones delanteras, motivo por el que metro a metro íbamos perdiendo posiciones dentro del pelotón.



Dejamos la ciudad y nos adentramos en los primeros tramos de tierra, donde el barro empezó a ser el protagonista, dejando imágenes de ciclistas rebozados en el color naranja del barro predominante. Llegamos a las inmediaciones de Alcolea, donde empieza la vuelta hacia Córdoba por el camino de la Alcaidía, igualmente rebosante de charcos y barro, y en el que dejamos de ser chicanes móviles y empezamos a adelantar participantes por primera vez.

Cruzamos la urbanización, y nos adentramos en el GR para dar comienzo la subida al Muriano, parando para pis ( error ) antes de comenzar la ascensión. Al reincorporarnos, sorpresa, sorpresa, el paso por la finca privada no está disponible y el recorrido sigue el GR, dándonos de bruces con un enorme tapón de ciclistas en una subida revirada y muy técnica, que obviamente hicimos en procesión y andando. Tras mas de 40 minutos, pudimos sortear el tapón, y llegar hasta el avituallamiento previo a la Ctra N-432. Aquí perdimos de vista a Juanjo para el resto de la ruta.  Así que Paco, Elu, Lolo y Bruna tras limpiarnos lo que pudimos, pues el barro estaba presente en manos, botes, gafas, etc, y reponer un poco los bidones buscamos el siguiente objetivo, el ARRASTRACULOS.

Tras un par de kilómetros por la N-432, giramos a la izquierda para dar comienzo el mítico arrastraculos. Afortunadamente no había tapón y pudimos subirlo los 4 sin poner pie a tierra, pese a que Lolo en un principio pensaba hacerlo a pie, pero al final se unió a nosotros y lo subimos en bici. Pocos espectadores por el mal tiempo que hacía, pero era de agradecer los ánimos que daban a todos los participantes.



Nos paramos en la rotonda de entrada al Muriano, a fin de intentar localizar a Juanjo sin éxito, por lo que continuamos la ruta, entrando en la base militar y bajando al arroyo de las Minillas, bien señalizado por la organización, principalmente las curvas peligrosas, y donde hubo muchos percances mecánicos de participantes. Como todo lo que se baja hay que subirlo, pues ahora tocaba subir. Paco puso la reductora y se escapó en una subida no muy larga pero en la que se empezaban a ver los primeros participantes a pie. Tras la subida del arroyo, iniciamos el tramo de las carretas, que también tiene unos cuantos repechos interesantes, con vistas al embalse de Guadanuño y Ovejo, llegando a otro avituallamiento y puesto de reparación mecánica, el cual era aprovechado por todos los participantes para engrasar las maltrechas y ruidosas cadenas, que el agua y el barro nos había provocado. Todos a reponer fuerzas en unos avituallamientos que en nuestra opinión estaban muy bien, y en los que especialmente nos encantó los pastelistas de cidra. Hummm que buenos. Mientras, Elu solventó un problemita mecánico de su bicicleta.



Reanudamos la marcha, en un tramo principalmente de asfalto y en subida, que nos conduciría hasta el parque periurbano de Los Villares, y en el que aprovechamos para adelantar a muchos participantes. Paco como iba sobrado, pues tirando delante, junto con un vecino de Bujalance con el que compartió la subida. En Los Villares cogemos el GR-48, que es un carrusel rompepiernas, y donde en una de las bajadas me llevé un susto al meter la rueda delantera en barro por no entorpecer a un participante que me iba a adelantar, aunque afortunadamente solventé sin caída.

Ahora empezaba un tramo bastante divertido, y que discurría por unos parajes preciosos, que el agua caída en lo que llevamos de año, ha dejado espectacular, y que nos llevaría hasta el Arroyo Bejarano, tras una larga bajada, y el tramo de Trasierra, con una vereda que nos encantó a los cuatro, divertida y sinuosa, previa parada breve en un avituallamiento.



Llevaríamos unos 90 km, cuando en mi opinión empezó lo mas duro, quizás consecuencia de una  primera parte de la prueba, con lluvia, frío y barro, que nos hicieron llegar con las piernas maltrechas, o también porque esta parte del pantano de la Jarosa, con repechos en los que no solo había que tener piernas, si no también una buena cabeza, pues prácticamente casi todos los participantes que iban con nosotros iban a pie en estos tramos. Aquí Paco y yo nos adelantamos un poco de Lolo y Elu, empalmando con la bajada de la Canchuela, algo técnica y abrupta, que te deja los brazos molidos. Ya casi al final de la misma, observo a lo lejos a Paco parado, yendo a buscar a un participante que estaba en el suelo. Al parecer cayó delante suya, y se dio un buen golpe, aunque afortunadamente nos indicó que estaba bien. Continuamos y paramos en el último avituallamiento tras la Cachuela donde esperamos a Elu y Lolo. 



Ya todos juntos iniciamos los últimos kilómetros, por el canal del Guadalmellato, pasando por Medina Azahara, charlando, disfrutando y buscando la meta. Divisábamos ya la meta cuando tras salir de un camino para incorporarnos a la primera calle a trescientos metros de la meta, Paco toca un bordillo, se desequilibra  y yo que iba detrás, me tira a las amapolas, con la mala suerte de golpearme el muslo con el bordillo. La primera del año, que se le va a hacer, chapa y pintura, que no ensombreció nuestra Guzman, y nuestra entrada a meta los cuatro juntos tras 7 horas y 34 minutos de prueba.



Medallas al cuello, felicitaciones, Juanjo esperándonos con unas cervecitas con limón, y que tomamos con buen gusto, ya que había llegado una hora antes el mákina. Ya todos juntos nos fuimos a los coches, quitamos botas, cascos y demás artilugios, macutos a la espalda y en busca de las duchas. Un 10 para la organización en este aspecto. El servicio de duchas estuvo genial, bien organizado, por turnos, agua caliente y sin restricción. En fin enhorabuena. Tras las duchas tocaba comer, y lo mismo, muy bien organizado, comida muy rica, en especial causó furor los macarrones, que llevaban atún, y que a Elu que no le gusta el atún, le encantaron. 

Tras comer, nos fuimos a montar las bicis en los coches. Como Elu y yo tardábamos, Paco, Juanjo y Lolo se fueron a grabar las medallas, personalizándolas con nuestro nombre y tiempo empleado, todo un detalle. Finalmente, con todo preparado partimos hacia Lopera, dejando atrás una nueva experiencia, en esta prueba, que nos ha causado una muy buena impresión, tanto por la organización, como por el recorrido, así como los bellos parajes de la sierra cordobesa. Tan solo un "pero", y es el error cometido con las tallas de las equipaciones por parte de la organización o del proveedor y que esperemos puedan solucionar.




Esperamos vernos el año que viene de nuevo, y que se animen mas socios de nuestro club a participar.